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Mis pensamientos, sueños, fantasías, reflexiones y otras curiosidades, llevados a la red para compartirlas contigo. Bienvenid@!!

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Amor de Luna y Sol

Entre los charcos de la última lluvia, la luna va buscando estrellas. Procedente de parajes lejanos, nunca falta a su visita, aunque en ocasiones no se deje ver... Pequeños puntos de luz ya extinguidos se muestran presentes, reflejándose en los charcos, como queriendo demostrar que lo que una vez fue, permanece, al menos por un tiempo.

 

Mientras el viento aleja neblinas, las estrellas juegan a ocultarse entre las nubes que, pasajeras, dejan su esencia y luego se van. Unos las echan de menos cuando faltan mucho tiempo, otros terminan hastiados de ellas si no se van pronto. Lo cierto es que nunca pasan desapercibidas. Virtud o defecto. Y en las noches claras, una luna llena en plenitud parece haber terminado el juego de días lluviosos y encontrado todo un mundo mágico, distante, inalcanzable. Real o imaginario, está ahí, para quienes alzan la mirada, y quieren verlo.

 

Y esa luna pletórica, menguante o creciente, refleja los rayos de un ser de luz que ahora se muestra radiante. Noches de verano, mirando el cielo. Me pregunto, en esos momentos en los que derrocho imaginación, ¿por qué la luna no siempre es redonda? Y enlazando mis posibles teorías con los estados de mi vida, encuentro la respuesta en el pensamiento de que la luna es como nosotros. No siempre está llena, al igual que nosotros, no siempre somos felices. Durante un tiempo, está contenta, o triste, depende de cómo tú quieras verla. Y al igual que nosotros no debemos o podemos permanecer tristes o contentos por mucho tiempo, ella también cambia. Pero, creciente o menguante, siempre resurge, siempre está ahí.

 

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Incluso imagino la unión entre los astros… Cuando era un niño me preguntaba por qué la luna y el sol no estaban juntos en el cielo, y, los años y los sueños te enseñan muchas cosas, por ejemplo, que sí lo están. Algunos días, antes de que el sol vaya a acostarse en su lecho de estrellas, la luna puede verse en el cielo y parece seguirlo, queriendo ir con él. Pero el sol no puede esperarla y, tras ponerse, cuando ya todo es noche, sigue alumbrándola para guiarla en su camino, y que no se pierda en el infinito. Supongo que al sol le encantaría poder esperarla, y estar siempre junto a ella…pero sus rayos nos impedirían apreciar la belleza de la luna, nos harían daño si mirásemos hacia el cielo, y además, en las noches, el cielo quedaría huérfano, todo negrura salpicada de estrellas, como lágrimas de luz.  

 


Por eso el sol y la luna parecen nunca rozarse en el cielo, ni siquiera acercarse. Pero en ocasiones, muy de vez en cuando, la luna logra hacerlo y alcanzar al sol. Y por unos instantes, ambos coinciden, y la luz que emite el sol parece no llegar a la Tierra, que se oscurece. Puede deberse a que, el sol sólo tiene ojos para contemplar la belleza de su querida luna. Pero ese efímero instante pronto empieza a quebrarse, y ambos se alejan, cada uno por su lado, incapaces de hacer persistir dicho encuentro.

 

Y es por esto que, algunas noches, no podemos ver la luna en el cielo, que prefiere esconderse antes que mostrarnos su pena por no poder estar siempre junto al sol.

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